Es cierto que el vestuario de trabajo se adapta al protocolo que la empresa imprime para que al cliente le llegue justo la imagen que desean trasmitir. En este sentido, el dress code o código de vestuario es una más de las herramientas de marketing con las que hacer más visible a la compañía.
Lo habitual, no obstante, es que las normas de vestuario de trabajo se vayan adecuando a los tiempos y a las modas imperantes en cada momento, haciéndose cada vez más flexibles y modernas, aunque siempre adaptadas a la filosofía de la empresa.
Para tener buena presencia o imagen no es necesario ser guapo, los estándares de belleza quedan a un lado cuando sabemos elegir lo que nos queda bien, siendo acorde a nuestra personalidad y lugar donde nos desenvolvemos.
Cuando nos toca cumplir con una tarea en una empresa y ésta no utiliza uniformes, entonces tendremos que buscar la ropa adecuada para la tarea y la empresa, nuestro cargo y la relación con el entorno.
La ropa que te pongas puede marcar distancia o autoridad, puede hacerte ver y sentir más adulto o responsable (claro que debes acompañarlo con la personalidad y la eficiencia).